Chiapas no es Kosovo

Chiapas no es Kosovo

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{\title En Kosovo puede haber dudas razonables sobre los m\"e9ritos de la campa\"f1a militar de la OTAN, pero los imperativos morales son categ\"f3ricos}{\author Luis Rubio}{\operator Velia Luz Hern\"e1ndez}{\creatim\yr1999\mo4\dy19\hr14\min52}

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\par }\pard \qr\sl480\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\tab Luis Rubio

\par }\pard \sl480\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {

\par }\pard \qj\sl480\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {En Kosovo puede haber dudas razonables sobre los m\"e9ritos de la campa\"f1a militar de la OTAN, pero los imperativos morales son categ\"f3

ricos. La antigua Yugoslavia se ha venido partiendo en pedazos, en muchos sentidos retornando a su naturaleza hist\"f3rica, y el presidente Slobodan Milosevic ha aprovechado cada minuto y cada segundo en este proceso para remover a las minor\"edas \"e9

tnicas, sobre todo las musulmanas, de las zonas mayoritariamente serbias. A diferencia de los pa\"edses occidentales, el presidente yugoslavo defini\"f3 su estrategia desde mucho antes que iniciaran los bombardeos y la ha venido instrumentando, parad\"f3

jicamente, bajo la protecci\"f3n, valga la palabra, de los propios bombardeos. El resultado es una masacre, un verdadero genocidio, de cientos de miles de personas cuyo \"fanico error fue pertenecer a una minor\"eda o a una etnia o religi\"f3n distinta.

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\par Las atrocidades serbias en Kosovo son tan brutales que es imposible comprenderlas m\"e1s que como un plan premeditado y cuidadosamente delineado por el presidente yugoslavo. Pero la guerra que hoy tiene lugar en esa regi\"f3n no permite juicios f\"e1

ciles. Desde mi perspectiva hay tres temas que deben ser analizados por separado: primero que nada, la llamada \ldblquote limpieza \"e9tnica\rdblquote y el genocidio de la que ha venido acompa\"f1ada. En segundo lugar, la legalidad de la intervenci\"f3

n armada de los pa\"edses de la OTAN, y el tercero, las abismales diferencias entre el conflicto que ha incendiado a la antigua Yugoslavia a lo largo de la \"faltima d\"e9cada y otros conflictos \"e9

tnicos como el de Chiapas o el de Indonesia. Cada uno de estos temas tiene su propia din\"e1mica y cada uno amerita observarlo en la plenitud de su complejidad, porque esa es la \"fanica manera de evaluar la realidad del conflicto.

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\par La pol\"edtica de limpieza \"e9tnica comenz\"f3 poco despu\"e9s de la muerte del Mariscal Tito, cuyas virtudes pol\"edticas crecen con cada minuto que transcurre. Es evidente que la extraordinaria habilidad de Tito impidi\"f3

que los rencores y profundas divisiones que caracterizaban a lo que fue Yugoslavia afloraran por casi cuatro d\"e9cadas a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial. Una vez desaparecido Tito, el pa\"eds comenz\"f3 a desgranarse y a retornar a las l\"ed

neas de divisi\"f3n que hab\"edan caracterizado a la regi\"f3n por siglos. Aunque las c\"e1maras de televisi\"f3n permiten constatar los brutales cr\"edmenes contra poblaciones indefensas, los conflictos inter\"e9tnicos se remontan muchos a\"f1os atr\"e1

s. Mientras que hace unos a\"f1os los croatas acabaron siendo victimados por los serbios, la situaci\"f3n contraria ocurri\"f3 hace poco m\"e1s de medio siglo: en la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, los croatas se aliaron con los Nazis. Esto \"fa

ltimo prueba que la regi\"f3n es brutalmente violenta y contribuye a explicar los antecedentes de las matanzas de bosnios, croatas y ahora kosovares.

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\par Pero el hecho de que uno pueda explicarse la historia y las razones, no justifica matanza de ni\"f1os, mujeres, ancianos y hombres indefensos. La pol\"edtica de limpieza \"e9tnica lleva m\"e1s de una d\"e9cada y cientos de miles, si no es que ya el mill

\"f3n de v\"edctimas. Se trata de una pol\"edtica de Estado: consciente, organizada y llevada a cabo a trav\"e9s de los instrumentos del propio gobierno yugoslavo, con absoluta impunidad. El proceso por el que la \ldblquote limpieza\rdblquote

se ha llevado a cabo habla por s\"ed mismo: primero se separan los hombres del resto de las minor\"edas. A las mujeres, ni\"f1

os y ancianos los remueven de su lugar de origen, los desplazan de sus casas y pueblos, violan a las mujeres en forma continua y sistem\"e1tica, para luego transferirlos a otros territorios, generalmente insalubres y sin protecci\"f3

n alguna. A los hombres los fuerzan a cavar zanjas y luego los matan y arrojan a las mismas. Se trata de una pol\"edtica premeditada de terror, amedrentamiento, vejaci\"f3n y destrucci\"f3n de pueblos y poblaciones enteras. Nada se deja a la casualidad.

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\par Todo el que ha querido ver las atrocidades ocurridas en Yugoslavia a lo largo de la \"faltima d\"e9cada no ha tenido m\"e1s que seguir las noticias emanadas de la regi\"f3n. Por a\"f1os, Milosevic ha patrocinado el proceso sin miramien

to. Seguramente nunca imagin\"f3 que enfrentar\"eda bombardeos como los que hoy acechan a su pa\"eds, pero no hay la menor duda de que ha sabido aprovechar, con mucha m\"e1

s sagacidad que las potencias occidentales, los bombardeos de la OTAN. En lugar de doblegarse, ha utilizado el ataque como excusa para llevar a cabo la limpieza \"e9tnica de Kosovo, parad\"f3jicamente, al amparo de los mismo bombardeos. Ese quiz\"e1 tambi

\"e9n fue su m\"e1ximo error.

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\par Los m\"e1s diversos especialistas en derecho internacional han hecho claro que es sumamente dudosa, en el mejor de los casos, la legalidad de la intervenci\"f3n armada por parte de la OTAN. Trat\"e1ndose de una naci\"f3

n soberana y no de un conflicto internacional, la intervenci\"f3n de las potencias occidentales constituye un hecho in\"e9dito. Sin embargo, una vez evidenciadas las atrocidades serbias que se han llevado a cabo en forma simult\"e1

nea con los bombardeos, pr\"e1cticamente ha desaparecido la totalidad de las voces cr\"edticas en todas las naciones de la OTAN. Lo mismo ha ocurrido en Rusia: aunque la ret\"f3

rica del gobierno, sin duda destinada al consumo interno, ha sido muy militante en apoyo a Milosevic, la realidad de sus acciones habla m\"e1s que todas sus palabras: en la pr\"e1

ctica, el gobierno ruso se ha dedicado a reprobar a Milosevic y a buscar opciones diplom\"e1ticas, todas las cuales implicar\"edan al menos una regi\"f3n aut\"f3noma para los kosovares bajo protecci\"f3

n occidental y de soldados rusos. Yugoslavia se ha quedado en la digna compa\"f1\"eda de naciones respetuosas de los derechos humanos como Corea del Norte y China.

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\par Si bien puede ser dudosa la legalidad de origen de la intervenci\"f3n militar de la OTAN, la evidencia de genocidio \"e9tnico ha disipado las dudas en occidente. Hay muchos cr\"edticos de la pol\"ed

tica norteamericana en Estados Unidos y en el resto del mundo, muchos de ellos esgrimiendo argumentos impecables que, t\"edpicamente, van del rechazo a la intervenci\"f3n en asuntos internos de otros pa\"edses, al escepticismo sobre los m\"e9ritos pol\"ed

ticos o militares de inmiscuirse en un conflicto como el que incendia a la regi\"f3n de los balcanes. El contraste entre la inacci\"f3n occidental frente a las masacres en Ruanda y la acci\"f3n militar en Yugoslavia es obviamente dif\"ed

cil de explicar, excepto por el hecho de que se trata de una naci\"f3n europea, localizada en el cruce con Asia y en una de las regiones m\"e1s vol\"e1

tiles del mundo. Igualmente importante, las matanzas y otras atrocidades serbias se pueden observar a plenitud en la pantalla de televisi\"f3n. Las dudas sobre la legitimidad de la intervenci\"f3n y los errores en que esos bom

bardeos han incurrido han acabado siendo problemas menores comparados con la frivolidad, brutalidad y determinaci\"f3n de los exterminadores serbios.

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\par Muchas de las cr\"edticas a las acciones militares reflejan la honda preocupaci\"f3n de que \"e9stas se conviertan en

el nuevo modo de actuar de las potencias mundiales cuando ocurran conflictos internos en otras naciones. Aunque el temor puede tener fundamento en la historia, es m\"e1

s que evidente que situaciones como la de Chiapas e Indonesia nada tienen que ver con Yugoslavia. En Indonesia, a principios del a\"f1o pasado, masas, hordas enteras de j\"f3venes y, en muchos casos, tambi\"e9n adultos, cometieron una tropel\"ed

a tras otra contra la poblaci\"f3n de origen chino. Quemaron miles de casas y negocios, mataron a decenas de personas y violaron a otro tanto de mujeres indefensas. Aunque igualmente reprobable, se trat\"f3 de la acci\"f3

n de masas descarriadas que ventilaron sus agravios contra una minor\"eda muy obvia y prominente y no de una pol\"edtica gubernamental de limpieza \"e9tnica. En Chiap

as los mexicanos estamos muy divididos sobre la manera en que cada quien considera que deber\"eda procederse a resolver el conflicto en esa entidad. Pero no hay mexicano alguno que proponga el exterminio de los zapatistas o la aniquilaci\"f3n de los ind

\"edgenas.

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\par De igual forma, a pesar de las diferencias de estrategia que se observan dentro del gobierno y entre las fuerzas pol\"edticas en general, no hay ning\"fan actor pol\"edtico en el pa\"eds que sugiera la remoci\"f3n de los ind\"ed

genas de sus poblados, la segregaci\"f3n de hombres y mujeres, la violaci\"f3n de las mujeres o el asesinato de todo aquel que tenga un origen \"e9tnico distinto o una preferencia religiosa diferente a la de la mayor\"ed

a. Aunque claramente ha habido muchas muertes injustificables como resultado de las acciones de la OTAN, nada tienen de comparable con la matanza indiscriminada de las minor\"ed

as de la antigua Yugoslavia. Por ello es absolutamente reprobable la destrucci\"f3n humana que ha emprendido el presidente de Serbia. Comparado con lo que all\"e1 ocurre, la problem\"e1

tica chiapaneca es claramente resoluble. Yugoslavia nos ofrece una perspectiva que permite localizar nuestros conflictos en su verdadera dimensi\"f3n. Lo que no es obvio es que sabremos aprender esa lecci\"f3n tan evidente.

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